Aunque somos ecuménicos y respetamos compartimos y aceptamos todas las creencias, somos católicos apostólicos romanos del rito occidental pero además marianos y rocieros, por lo que hemos aprendido que las empresas son para lograr un beneficio, generalmente riqueza, pero esa riqueza debe ser compartida.  En nuestra religión le llaman caridad, nuestros hermanos judíos lo llaman el diezmo y en cada cultura tiene un nombre diferente aunque la esencia sea la misma, la realidad es una sola y el céntimo es común.

     No somos dueños del planeta, somos sus habitantes, no somos dueños de la verdad, solo seres razonables, no somos gobernantes, ni políticos, pero somos parte de un entorno bio-psico-social que nos obliga a ser conscientes de las necesidades del prójimo, por eso ejercemos la caridad a través de nuestra fundación: María Carlota Pérez Ávila y nuestra hermandad canónica: la humilde, fervorosa paciente y caritativa hermandad de Nuestra Señora del Rocío Rocieros de Corazón.